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	<title>Literatura archivos - Revista Educación Virtual</title>
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		<title>Analizar tendencias para el futuro de las Bibliotecas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Andres Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Oct 2015 21:04:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[análisis]]></category>
		<category><![CDATA[biblioteca]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En 2013, la American Library Association (ALA) anunció la formación de un Centro para el Futuro de las Bibliotecas. El proyecto, en un principio contó con el apoyo de una beca del Instituto de Servicios de Museos y Bibliotecas (IMLS), centra gran parte de su trabajo en la identificación de las tendencias emergentes relacionadas con las bibliotecas, los bibliotecarios y las comunidades a las que sirven.</p>
<p style="text-align: justify;"> ¿Por qué las tendencias? Bueno, como muchos de nosotros ya sabemos, es casi imposible predecir con exactitud el futuro. Pero podemos identificar tendencias, ya que pueden ser clave para la comprensión de lo que el futuro pueda traer. La identificación y la organización de las tendencias nos ayuda a pensar acerca de los cambios que ocurren en el mundo y los posibles efectos que tendrán sobre nuestro futuro. La comprensión de la conciencia y de las tendencias nos puede ayudar a planificar activamente para nuestro propio trabajo y para el trabajo con las comunidades que servimos, abierta a nuevas oportunidades para innovar y experimentar con y dentro de estas «corrientes» que conforman la sociedad, y mejor nos permiten vislumbrar el papel integral que podemos jugar en el futuro.</p>
<p style="text-align: justify;"> El centro de ALA se modela sobre la Alianza Americana de (AAM) que cuenta con mucho éxito, el Centro de Museos para el futuro de los museos (CFM), que promueve el ambiente social, tecnológico, político y las tendencias económicas a sus miembros y destaca las muchas maneras en que los museos están innovando dentro esas tendencias. CFM y su director fundador, Elizabeth Merritt, han utilizado sus blogs más populares (futureofmuseums .blogspot.com), despachos de el futuro de Museos boletín electrónico, y el informe anual TrendsWatch, para ayudar a los miembros y al público en general acerca de lo que piensa de manera proactiva el museo podría parecer y lo que podrían ofrecer en los próximos 10, 50 o incluso 100 años. De la obra de Merritt AAM y siguen inspirando e influir en el Centro para el Futuro de las Bibliotecas, y se benefician de su apoyo y experiencia.</p>
<p style="text-align: justify;"> Muchas bibliotecas y bibliotecarios ya han demostrado su excepcional capacidad para detectar tendencias e integrarlas en sus programas y servicios. Pero incluso el mejor de nosotros puede quedar abrumado por el ritmo del cambio, la cantidad de información, y las múltiples fuentes y sectores que reconstruyen nuestra comprensión de las tendencias.</p>
<p style="text-align: justify;"> Estos bibliotecarios son, después de todo, representantes de una nueva ola de líderes de las bibliotecas que le ayudarán a dar forma a nuestro futuro, y es probable que ya han contribuido e influenciado, o llevado a las tendencias que vamos a cubrir.</p>
<p style="text-align: justify;"> La primera pieza, «Trending Now» es una introducción rápida al Centro para el Futuro de las Bibliotecas, Trending Now, está diseñado para proporcionar a la comunidad bibliotecaria con una fuente, centralizada y actualizada regularmente por las tendencias, incluyendo la forma en que están en desarrollo; por qué son importantes para las bibliotecas; y enlaces a los informes, artículos y recursos que pueden explicar aún más su importancia. Como una colección, que crecerá para incluir los cambios y tendencias en la sociedad, la tecnología, la educación, el medio ambiente, la política, la economía y la demografía.</p>
<p style="text-align: justify;"> Los Makerspaces stán desempeñando un papel cada vez más importante en las bibliotecas. Cuatro bibliotecarios de tres makerspaces en Tampa-Hillsborough biblioteca del Condado Del Sistema de Bibliotecas Públicas de la colmena, Los Makerspaces de Filadelfia y el Innisfil (Ont.) Idealab, hablan sobre como la Biblioteca Pública entiende que la cultura cafetera está transformando sus bibliotecas y comparten ideas sobre la dirección de esta importante tendencia, en «Abriendo Espacios para el Aprendizaje Informal».</p>
<p style="text-align: justify;"> Mantenerse al día con los cambios en la educación es importante para todos nosotros, pero especialmente para aquellos de nosotros que trabajamos en las bibliotecas académicas y escolares. Joan K. Lippincott comparte sus pensamientos en «El Futuro de la Enseñanza y el Aprendizaje» en la forma en que las bibliotecas académicas pueden aprovechar el creciente interés en el aprendizaje activo, los nuevos medios y formatos de información y espacios de colaboración ricos en tecnología dentro del entorno de la educación superior.</p>
<p style="text-align: justify;"> Natalie Greene Taylor y Amanda Waugh, de la Facultad de Estudios de la Información en la Universidad de Maryland, miran cómo los bibliotecarios escolares pueden integrar tres tendencias, la movilidad de la información, el aprendizaje conectado, y el aprendizaje en el medio silvestre, con el fin de mantenerse al día con el futuro de la educación, en «El Bibliotecario Escolar como Aprendizaje Alquimista».</p>
<p style="text-align: justify;"> Hay noticias de dos iniciativas de la biblioteca de programas de ciencia &#8216;que exploran lo que viene en la educación de la biblioteca, en «El futuro de las instituciones multilaterales.» Este enfoque en la educación de los bibliotecarios es importante para todos nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;"> Para muchos de nosotros, pensando en la biblioteca del futuro comienza con pensar en el futuro de la biblioteca como espacio y lugar.</p>
<p style="text-align: justify;">
<h6 style="text-align: justify;">Fuente: <em><a href="http://americanlibrariesmagazine.org/2015/02/26/forecasting-the-future-of-libraries-2015/">http://americanlibrariesmagazine.org/2015/02/26/forecasting-the-future-of-libraries-2015/</a></em></h6>
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		<title>Bromeando con Gabo&#8230;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge E. Borrero A.]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Apr 2014 16:37:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Gabo]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Garcia Marquez]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[GAbriel Garcia Marquez]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Nobel]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Jon Lee Anderson Publicado originalmente en THE NEW YORKER el 24 de Abril de 2014 Gabriel Garcia Marquez, quien...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Por:<a href="http://www.newyorker.com/magazine/bios/jon_lee_anderson/search?contributorName=Jon%20Lee Anderson"> Jon Lee Anderson</a></p>
<p>Publicado originalmente en<a href="http://www.newyorker.com/online/blogs/books/2014/04/joking-with-gabo.html"> THE NEW YORKER</a> el 24 de Abril de 2014</p>
<div id="attachment_1129" style="width: 300px" class="wp-caption alignright"><a href="http://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2014/04/GABO.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img aria-describedby="caption-attachment-1129" decoding="async" class="size-full wp-image-1129" src="http://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2014/04/GABO.jpg" alt="Fotografí:a Camera Press/Sally Soames/Redux." width="290" height="421" /></a><p id="caption-attachment-1129" class="wp-caption-text">Fotografí:a Camera Press/Sally Soames/Redux.</p></div>
<p><strong>Gabriel Garcia Marquez</strong>, quien falleció a los ochenta y siete años en su residencia en Ciudad de México, ha dejado con su partida un inmenso legado literario. Pocos autores han sido tan ampliamente traducidos y leídos por tanta gente en diversas culturas. “El nos enseñó una nueva forma de ver” aseguró<strong> Ian McEwan</strong> el viernes pasado.</p>
<p>Algo menos conocido por su legión de lectores, es su sentido sagaz del humor, una cualidad conocida en su natal Colombia como “mamar gallo” * (que significa en esencia bromear). Gabo, como era conocido por sus familiares y fanáticos en América Latina, era un maestro de la “mamadera de gallo”*. Esto vino a mi cabeza el día que murió, cuando Ariel Palacios, un amigo brasilero que vive en Buenos Aires envió una cadena de Gabismos, incluido mi favorito:  “El día que la mierda valga algo, los pobres nacerán sin culo” y hay muchos más de donde viene ese. Algunos son simples y sin sentido como: “He conspirado por la paz en Colombia desde antes de nacer”, u otros de una sola línea como “La vida es el mejor invento”.</p>
<p>La exageración fue un elemento clave en la aproximación creativa de <strong>Gabo</strong> hacia la vida, tanto en su escritura como en persona. El aseguraba por ejemplo que su novela <strong>“Del Amor y Otros Demonios</strong>” estaba inspirada por eventos de la vida real que él como reportero cubrió en Cartagena, Colombia en 1949: El descubrimiento que hicieron algunos obreros de la calavera de una joven con una cabellera rubia de 70 pies de longitud en una cripta del convento de Santa Clara. A el le gustaba contar la historia de cómo <strong>Fidel Castro</strong> una vez comió veintiséis bolas de helado en su presencia. La primera vez que lo contacté telefónicamente, con la esperanza de hacerle una entrevista para publicar <a href="http://archives.newyorker.com/?i=1999-09-27#folio=056">su perfil en “<strong>The New Yorker</strong></a>” en 1999, el contestó personalmente el teléfono, cuando le dije mi nombre respondió “Anderson demonios!, te he estado buscando por todos lados desde hace tiempo, donde te has estado escondiendo?”.</p>
<p>Es un ejemplo clásico de la actitud de<strong> Gabo</strong>, aun no nos conocíamos y el ya había convertido nuestro encuentro en una gran historia. Una vez hacia uno de estos pronunciamientos, sin importar su veracidad, así era como los recordaba eternamente.</p>
<p>Cuando nos conocimos algunos días después en la oficinas de su agente literario en Barcelona me miro de arriba abajo para después preguntarme: “Que edad tienes?”, le dije “cuarenta y dos”, al escuchar esto dio un giro repentino hacia una de las asistentes de mediana edad y le dijo “Oíste eso?, cuarenta y dos, te imaginas tener esa edad de nuevo!!”, regresando su atención hacia mí, me dijo “Maravilloso, lo que daría yo por tener cuarenta y dos años”, eso también era clásico de Gabo: era calido, cercano, siempre buscaba sacudirse de su condición de celebridad para conversar contigo como iguales.</p>
<p>En Colombia, el presidente <strong>Juan Manuel Santos</strong> decretó tres días oficiales de luto por <strong>Gabo</strong>, y lo declaró “el mejor colombiano que haya vivido”, dudo que muchos colombianos estén en desacuerdo. Gabo de verdad era querido, para un país tan conocido por su violencia y el tráfico de drogas, su contribución fue apreciada, fue adorado por personas de todas las clases sociales, razas y edades. Desde que obtuvo el <strong>premio nobel de literatura</strong> en 1982, muchos colombianos se han referido a Gabo simplemente como “el nobel”, y con esto, cualquiera sabe de quién se trata.</p>
<p>A Gabo le encantaba conspirar, una de las razones detrás de su afecto y prolongada amistad con<strong> Fidel Castro</strong>, se debió a que Fidel, por supusetso, ha sido uno de los grandes conspiradores de la edad moderna. Con gran pasión, <strong>Gabo</strong> narraba su actuación como intermediario personal entre el líder cubano y <strong>Bill Clinton</strong> en charlas dirigidas a mejorar la relación entre sus países. Estaba orgulloso de haber sido objeto de tanta confianza, pero amaba por encima de todo lo demás, las confesiones en susurros, lo que sucedía detrás de bastidores, la conspiración alrededor de todo ese proceso.</p>
<p>Una vez <strong>Gabo</strong> decidía compartir su confianza, el lo hacía sin filtros, comenzamos una serie de conversaciones para el perfil que finalmente escribí sobre él, le pregunté una y otra vez sobre su fascinación vitalicia con el poder y los hombres poderosos como Fidel, tanto en su vida como en su obra literaria. Ante esto él se me acercaba desde su silla y me tocaba la rodilla para decir, “Esta bien, pero debes dejarme algo para mis memorias, te parece?” y de esta manera por supuesto, me enredaba, como hizo con tantos otros que se convirtieron en sus adoradores, haciéndome su co-conspirador.</p>
<p>A pesar de todos sus logros, Gabo, quién se describía a si mismo como “el hijo de un telegrafista de <strong>Aracataca</strong>”, un pueblo pobre en la costa Caribe de Colombia, no podía asimilar del todo su buena fortuna. El siempre le agradó compartirla con otros. En 2007, fui invitado a celebrar su octogésimo cumpleaños en <strong>Cartagena</strong>. Un día, en un salón privado de un restaurante que le gustaba, Gabo fue avistado por un grupo  de mujeres jóvenes que estaban almorzando allí. Ellas estaban visiblemente emocionadas, señalando, saludando y sonriendo, al poco tiempo el maître d’ fue enviado a preguntar por ellas si Gabo las honraría con una fotografía. Gabo aceptó de inmediato, salió, y por cerca de diez minutos se perdió para nosotros mientras posaba para foto tras foto. Las mujeres lo abrazaron y lo besaron y la actitud de Gabo era como la de un hombre que se había ganado el premio al más bien parecido en una feria municipal.</p>
<p>Tuvimos muchas otras cenas como esa, junto con su esposa Mercedes, y muchos de sus amigos locales. Una noche terminamos en su casa para tomar un trago, construida junto al antiguo convento de Santa Clara, tiene vista sobre los tejados de piedra de la ciudad y hacia el mar Caribe. Al poco tiempo de llegar, <strong>Gabo</strong> me alejó del resto de los asistentes con una sonrisa de conspirador, como si fuera a compartir un secreto me llevo hacia la terraza, miramos juntos hacia afuera, era una tarde con algo de neblina, y un poco de arena se movía por acción del viento desde la playa a través de la avenida. Un joven solitario caminaba, el aire de la noche estaba tibio, gabo sacudía su cabeza mirando hacia el joven y me dijo: “yo solía caminar por ahí cuando era joven, y soñaba con algún día tener una casa aquí” puso su mano sobre mi hombro y me dijo: “y ahora la tengo, puedes creerlo?, yo aun no lo puedo creer”</p>
<p>Siempre fue un pavo real, a Gabo le gustaba vestirse bien, y para tristeza de mercedes, el insistía en seleccionar sus propias prendas. Ella solía llamarlo “trapoloco”. Su atuendo para esa noche en Cartagena era un Blazer a cuadros verdes y amarillos que, siendo optimistas, habría estado de moda a mediados de los 70s, era el tipo de cosas que uno podría haber visto en pistas de baile en los días que “Kung Fu Fighting” estaba liderando las listas de popularidad musical, sin embargo Gabo amaba esa chaqueta, y se sentía bien con ella.</p>
<p>La última vez que vi a Gabo fue el año pasado en su residencia en Ciudad de <strong>Mexico</strong>. Almorzamos junto con Mercedes y un amigo de ella. Como era usual Gabo se vistió para la ocasión en un traje a la medida sobrio pero elegante, de tres piezas gris y sus típicas botas de tacón cubano. (Gabo no fue un hombre de alta estatura).</p>
<p>Comimos, conversamos y nos tomamos una fotografía juntos, y luego, cuando llego el momento de despedirme, Gabo insistió en acompañarme caminando hacia donde me esperaba mi taxi, el conductor sonrió con estupor al darse cuenta de a quién estaba viendo, un jardinero que estaba cruzando la calle se levantó para saludar con su mano, Gabo le sonrío y saludó a todos, lo abracé para despedirme, “Cuando vuelves” preguntó, “Ojala pronto”, el sonrío, era lo que Gabo siempre decía.</p>
<p><em>Fotografía Camera Press/Sally Soames/Redux.</em></p>
<p><a href="http://www.newyorker.com/online/blogs/books/2014/04/joking-with-gabo.html">Para leer el articulo original en The New Yorker aquí.</a></p>
<p><em>*Para quienes lean el artículo original en inglés y conozcan el colombianismo «mamar gallo», pueden encontrar entretenida la traducción al inglés que usa el autor: «to suck rooster»</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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