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	<title>inteligencia emocional archivos - Revista Educación Virtual</title>
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	<description>Educación Online en Español</description>
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	<title>inteligencia emocional archivos - Revista Educación Virtual</title>
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		<title>¿Por qué no enseñamos a nuestros jóvenes las competencias que les permitirán ser líderes?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge E. Borrero A.]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Jun 2015 21:21:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[Harvard]]></category>
		<category><![CDATA[Inclusión a la educación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Jorge Borrero @jeborrero &#160; Entre las grandes oportunidades que tuve al estudiar en una escuela de negocios, tal vez...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Por Jorge Borrero <a href="https://twitter.com/jeborrero">@jeborrero</a></strong></em></p>
<p><a href="http://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/06/jovenes-skills-competencias.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img decoding="async" loading="lazy" class="wp-image-1699  aligncenter" src="http://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/06/jovenes-skills-competencias-300x200.jpg" alt="jovenes lideres competencias skills educacion online" width="441" height="294" srcset="https://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/06/jovenes-skills-competencias-300x200.jpg 300w, https://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/06/jovenes-skills-competencias-600x400.jpg 600w, https://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/06/jovenes-skills-competencias-1024x683.jpg 1024w, https://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/06/jovenes-skills-competencias.jpg 1500w" sizes="(max-width: 441px) 100vw, 441px" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entre las grandes oportunidades que tuve al estudiar en una escuela de negocios, tal vez la que más me atrajo fue precisamente el poder abordar teorías más bien poco académicas, conceptos como la <strong>“Inteligencia Emocional”</strong> desarrollado por el sicólogo <strong>Daniel Goleman</strong>, hasta ese momento eran desconocidos para mí, sin embargo, al comenzar a tratarlos en detalle me impresionó como criterios tan lógicos, aparentemente evidentes me habían evadido toda mi vida, y cómo muchas de las destrezas que nos permiten de verdad ser<strong> líderes</strong> no tienen absolutamente nada que ver con el conocimiento académico o las ciencias que llamamos “exactas”, en su lugar se relacionan más bien con la capacidad de auto controlarnos y la forma en que trazamos las relaciones con los demás y el mundo.</p>
<p>Hace poco leía un artículo del mismo Goleman, donde con evidencia empírica y un conocimiento sin igual del funcionamiento del cerebro humano concluye que la capacidad de enfocarse en uno mismo, en los demás, en el mundo, y poder alternar entre estos focos son decisivos al momento de llegar a posiciones de liderazgo.</p>
<p>Nadie objeta que el conocimiento académico es relevante, pero solo nos puede llevar hasta cierto punto, una vez alcanzada una posición gerencial o de manejo de equipos, los conocimientos en realidad se asumen como aprendidos, y lo que realmente marca la diferencia entre los líderes exitosos y los que fracasan va mucho más allá de un coeficiente intelectual o un promedio académico.</p>
<p>Las nuevas generaciones están expuestas a más distracciones que cualquier otra que los precedió, la proliferación de dispositivos móviles, y formas impersonales de comunicación hacen que cada vez más, tener la capacidad de mantener la atención sea un verdadero reto, es común ver conversaciones en que los interlocutores prestan más atención a su teléfono móvil que a su contraparte, reduciendo la capacidad de retención, así desperdiciando oportunidades muy valiosas para captar ideas, y crear valor social.</p>
<p>Como anotaba, el primer pilar para ser un líder eficiente es la auto conciencia, convertirse en ese tipo de personas que sabe leer muy bien sus sentimientos y más importante, que no se deja abrumar por ellos, tal es el caso del gerente que ante una situación de estrés financiero de su compañía es capaz de ver el largo plazo, sin caer a la tentación de tomar decisiones inmediatistas que terminan por hacer un daño mayor, o el diseñador que es capaz de asumir un rechazo de una idea, mejorar y presentar un nuevo prototipo. Un segundo pilar atiende la capacidad de leer a los demás, esto es, entender la posición del otro, lo que esta sintiendo y lo que necesita de nosotros, todo esto desde una perspectiva externa, en un rol de “consultor &#8211; observador” sin permitir dejarse absorber por la situación o nublar criterio por sentimientos; y un tercer pilar destaca la importancia de ser capaz de percibir ampliamente el ambiente.</p>
<p>El punto de este artículo no es hacer un recuento de las conclusiones de Goleman, (quien desee hacer una inmersión en el tema le recomiendo ampliamente consultar el artículo <strong><em>The Focused Leader</em></strong> de Daniel Goleman en la edición de Diciembre de 2013 de <strong>Harvard Business Review</strong>), lo que me pregunto es: ¿en qué momento los arquitectos de los planes de estudio con los que formamos a nuestros niños tomarán nota de esta realidad probada?</p>
<p>¿No deberíamos estar trabajando desde ahora en diagnosticar el nivel de atención, auto entendimiento y de percepción de nuestros estudiantes? Cada vez más ejecutivos exitosos recurren a programas de meditación para lograr abstraerse del cumulo de distracciones que los ataca y disparar su desempeño, ¿por qué esperar a que un individuo llegue a la edad de 30 para darle esas herramientas? ¿Qué tiene de absurdo pensar que si una disciplina le va a dar a un alumno la posibilidad de ser un líder organizacional o tener la tenacidad y perseverancia que se necesita para hacer emprendimientos debería ser enseñada, practicada y dominada en sus años de formación básica, secundaria o superior?</p>
<p>Cada vez me convenzo más que la forma estandarizada en que evaluamos el desempeño académico, con una noción rígida de lo que es un “buen estudiante”, lo que hace es dinamitar la creatividad, y comprometer recursos que se podría enfocar en formar material de liderazgo más que autómatas que puedan resolver derivadas en segundos.</p>
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		<title>¿Y que pasa con la educación emocional?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jorge E. Borrero A.]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Feb 2015 00:40:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Aprendizaje]]></category>
		<category><![CDATA[Educación Presencial]]></category>
		<category><![CDATA[Escuela]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia emocional]]></category>
		<category><![CDATA[Políticas Públicas]]></category>
		<category><![CDATA[Psicología educativa]]></category>
		<category><![CDATA[educacion]]></category>
		<category><![CDATA[malcolm gladwell]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; Hace algunos días estaba leyendo un excelente libro de Malcolm Gladwell, “Outliers” (no conozco su traducción exacta al castellano),...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/02/Aprendiendo_a_Leer1.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img decoding="async" loading="lazy" class="aligncenter  wp-image-1481" src="http://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/02/Aprendiendo_a_Leer1-300x200.jpg" alt="Aprendiendo_a_Leer[1]" width="464" height="309" srcset="https://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/02/Aprendiendo_a_Leer1-300x200.jpg 300w, https://revistaeducacionvirtual.com/wp-content/uploads/2015/02/Aprendiendo_a_Leer1.jpg 560w" sizes="(max-width: 464px) 100vw, 464px" /></a>Hace algunos días estaba leyendo un excelente libro de <strong>Malcolm Gladwell</strong>, “<strong>Outliers</strong>” (no conozco su traducción exacta al castellano), en el, Gladwell plasma los resultados de años de investigación sobre los determinantes para que alguien sea realmente sobresaliente, aborda casos de científicos, abogados, deportistas y hasta estrellas de rock, tratando de determinar esas condiciones que llevan a que estas personas en cada una de sus disciplinas se ubiquen muy por encima de la población general.</p>
<p>Sus conclusiones son extraordinarias, desvirtúa casi por completo las historias del personaje que nace carente de recursos y con su propio empuje logra sobresalir para convertirse en magnate o estrella, ese tipo de historias que a todos nos encantan, en particular a Hollywood; Gladwell argumenta, sin demeritar a las personas que desde abajo consiguen llegar a ser realmente trascendentes, que hay una cantidad de factores fortuitos que juegan un papel mucho más relevante en el <strong>éxito</strong>.</p>
<p>En esta ocasión me voy a concentrar en uno de los aspectos tratados en el texto que capturo mi atención y que quienes están involucrados en gestión de educación deberían tener presente, y es el hecho que existe más de un tipo de inteligencia, y que todas juegan un papel relevante al momento de determinar la probabilidad de que un ser humano sea sobresaliente.</p>
<p>La <strong>educación tradicional</strong> tiende a premiar los <strong>coeficientes intelectuales</strong> particularmente altos, el <strong>estudiante</strong> que es excepcional resolviendo problemas matemáticos, que su raciocinio lógico es adecuado y que en últimas logra los mayores resultados de acuerdo al formato estandarizado de evaluación, se asume aventajado.</p>
<p>En “<strong>Ouliers</strong>” se mencionan, entre muchos otros, dos estudios interesantísimos: uno que hizo seguimiento por años a niños con niveles de <strong>coeficiente intelectual</strong> sumamente alto, y otro que hizo seguimiento a los patrones de crianza de niños de familias de bajos recursos comparándolos con las practicas en familias de clase media y alta.</p>
<p>Los resultados son impresionantes:</p>
<p>En el primer estudio después de décadas de seguimiento se concluye que los niños de alto <strong>coeficiente intelectual</strong> tuvieron destinos supremamente diversos, algunos fueron éxitos, y otros rotundos “fracasos” (de antemano me disculpo con quienes puedan encontrar el termino displicente), esto no descalifica el hecho que contar con una <strong>inteligencia analítica</strong> superior no sea una ventaja, ciertamente estos niños “superdotados” tuvieron mejores resultados que sus compañeros de coeficientes medios durante su paso por la academia, accediendo a mayores oportunidades, en lugar de ello, lo que se concluye es que una vez cruzado un umbral, a partir del cual se considera que la persona es “genio”, diferencias en coeficiente intelectual nos son determinantes para el destino de esa persona, algo similar a los jugadores de baloncesto, necesitas al menos 1,80 metros de estatura para poder jugar profesionalmente, pero una vez estas en ese nivel, unos cuantos centimetros no hacen la diferencia; lo cual sugiere que deben existir factores adicionales que proporcionan la ventaja real a algunas personas.</p>
<p>Abordemos ahora el segundo estudio: resumiendo el comportamiento de los padres de mayores recursos versus los de menores recursos, se encuentra dos patrones perfectamente delineados: los padres de los niños de mayores recursos se involucran por completo en la actividades extracadémicas de sus niños, precisamente las que están dedicadas a desarrollar los talentos particulares: la clases de golf después de la escuela, natación, piano. Se trata de padres que no aceptan a la primera las determinaciones de los maestros, las cuestionan, y más importante, incentivan a sus hijos a cuestionarlas, este tipo de individuos terminan siendo de mayor iniciativa, y el tipo de personajes que afrontan con mayor satisfacción los retos de la vida.</p>
<p>Por el contrario, los padres de familias de menores recursos parecen desentenderse del proceso de <strong>formaciòn</strong> de sus hijos, la percepcion es que es tarea de los <strong>maestros</strong>, como consecuencia, no se crea el ambiente que permita a estos niños desarrollar competencias en las que tuvieron una ventaja temprana, perdiéndose oportunidaes, tambien son padres que aceptan por lo general el criterio de maestros, de ese modo sus hijos tienden a atender sin controvertir los dictamenes de figuras que reconocen como autoridad.</p>
<p>Todo esto lleva a preguntarse si en adiciòn a la inteligencia analitica enseñada por los sistemas de <strong>formación</strong> en todo el mundo, no hace falta algun otro tipo de instrucciòn que cultive la<strong> inteligencia emocional</strong>, o si deberiamos ocuparnos en crear planes de formaciòn para los padres orientados a garantizar que estos asuman las conductas que le daran a sus hijos al menos un chance equitativo para ser exitosos?</p>
<p>Las evidencias existen, vale la pena cuanto menos debatirlo.</p>
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