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Financiación estudiantil, estamos haciendo la tarea?

deuda estudiantil

Por Jorge Borrero @jeborrero

Junto con el tema de la calidad, el de la financiación ha sido uno de los puntos más candentes en la agenda del debate académico.

La educación debería ser gratuita, todos lo quisiéramos, sin embargo el costo de ofrecer formación de calidad a cada individuo que la demande, hace que este propósito, aunque noble, sea algo menos que inalcanzable.

En un punto medio se encuentra la opción de entregar créditos flexibles a los estudiantes para que financien sus matrículas. Como toda operación de crédito, el estudiantil debe tener un costo asociado de acuerdo a unas métricas de riesgo de repago. Esta condición que en principio parece excluyente, puede en realidad actuar como una salvaguarda en beneficio del mismo prestatario (el alumno).

La lógica es la siguiente: en los mercados de financiación las tasas que se cobran por los recursos varían de acuerdo a lo riesgoso que sea el sujeto a quién se le presta, no es lo mismo una compañía con contratos de suministro, larga tradición, que un negocio nuevo; la diferencia radica en que la primera tendrá una probabilidad más alta de contar con los recursos necesarios para repagar la obligación, y por ende puede acceder a tasas menos costosas.

Ahora imaginemos el caso de dos estudiantes, el primero piensa estudiar Ingeniería de Sistemas con énfasis en aplicaciones móviles, un campo altamente demandado en las condiciones actuales. El segundo piensa estudiar un pregrado en latín. Si bien ambas disciplinas son dignas del más absoluto respeto, la realidad es que el ingeniero probablemente tendrá varias ofertas laborales al momento de graduarse con perspectivas de ingreso atractivas que le permitirían cancelar holgadamente la deuda contratada para sus estudios, al segundo probablemente le resulte más difícil conseguir un empleo y sus opciones serán mucho más limitadas. En un mercado funcional de deuda, al primero le entregarían los recursos a un menor costo con menores exigencias; al segundo le costarían más y probablemente tendría que respaldarlos con algún tipo de garantía colateral.

Es esto malo? En principio puede parecer autoritario, excluyente y habrá quienes dirán que es síntoma de una de las patologías del capitalismo etc…, pienso que no necesariamente, en este caso el mercado está enviando un mensaje claro a dos estudiantes que al momento de concluir su escuela secundaria muy probablemente no tengan una idea clara de lo que es el mundo, al primero le está indicando que eligió un campo prospero que muy probablemente le permitirá cancelar su deuda sin sacrificar su calidad de vida. Al segundo le estará indicando que su mejor alternativa tal vez no sea endeudarse para ese tipo de estudios por que muy probablemente la va a pasar muy  mal al momento de graduarse, incluso las instituciones que ofrecen estos programas, al ver limitada la financiación para sus estudiantes o el elevado costo de los recursos deberán ajustar el valor de sus matrículas a la baja para compensar, después de todo Adam Smith no estaba del todo loco y la mano invisible a veces opera bien.

Donde comienzan los problemas?, entre muchas causas quiero profundizar en dos:

(1)    Costos artificiales y subsidios.

Los movimientos estudiantiles junto con los campesinos y las centrales de trabajadores son tal vez los movimientos sociales con mayor poder de movilización, en Chile el gobierno de Sebastián Piñera en su año inaugural por poco cae por un malestar generalizado de los estudiantes, y en Colombia Juan Manuel Santos vivió días de crisis de gobernabilidad cuando pretendió presentar una reforma estudiantil que contemplaba entre otros puntos el lucro en la educación superior.

Ante estas presiones los gobiernos tienden a hacer concesiones, una de las más comunes es subsidiar el crédito a los estudiantes y convertirlo en labor pública, esto hace que los estándares de calificación de riesgo se relajen y los costos se estandaricen sin importar el programa que se esté financiando, esto entorpece el tipo de mensajes de mercado que bajo otras condiciones recibirían los aspirantes, llevando a que muchas veces los graduandos terminen comprometidos con deudas monumentales, pocas perspectivas de empleo, y por supuesto de repago.

En Colombia el instituto público encargado de facilitar el crédito a estudiantes ha tenido que hacer ventas onerosas de cartera a perdida por la alta siniestralidad delos créditos, sin embargo por tratarse de entidades subsidiadas esta perdidas no tienen la cobertura que tendrían de tratarse de bancos privados vigilados.

Para un estudiante puede no ser claro en el momento, pero muy probablemente la negación de un crédito sea el mejor favor que le puede hacer la sociedad.

(2)    Enajenación del riesgo.

En los Estados Unidos, el crédito para estudiar se perfila como el detonante de la próxima crisis financiera.

Que sucedió? Una combinación de afán de lucro e incentivos perversos.

Uno de los indicadores determinantes en el valor de una Universidad con propósitos de lucro es el tamaño de su población estudiantil, para la Universidad se convierte en prioridad reclutar masivamente alumnos y garantizar que estos tengan los medios para pagar sus matrículas.

El problema radica en que la Institución no es responsable de la suerte que corra el crédito, es decir si el estudiante no logra cancelar sus cuotas, el problema es de quien lo financió y no de quién lo educó. Esto llevo a que se incentivarán prácticas como la falsedad en las aplicaciones de financiación. Regresando a nuestro ejemplo, al joven pupilo que soñaba con estudiar latín, se le habría pedido que en su aplicación registrase ingeniería, para después de obtenida la financiación ingresar a su programa deseado y cuatro años después terminar sin empleo pero  reposando en una montaña de deudas.

En conclusión, busco resaltar lo importante que resulta permitir que, mientras no tengamos los medios para regalar la educación, permitamos que los mercados financieros y las herramientas de medición de riesgo actúen controladamente en el tema de financiación estudiantil, y que implementemos los mecanismos de control para verificar que los recursos desembolsados sean canalizados a conciencia hacia los programas para los cuales se aprobaron.

Sobre el Autor 

Economista – Pontificia Universidad Javeriana, MBA – INALDE: Cuenta con más de 10 años de experiencia en finanzas, trabajó en los sectores financiero, industria y servicios, en compañías como Petroquímica Colombiana, Mexichem SAB CV, y Grupo Phoenix, ha liderado operaciones de deuda estructurada financiera por más de 250 MM USD en Colombia, Venezuela, México y EEUU así como proyectos de modelación financiera especializada para compañías públicas y privadas. Más recientemente ha trabajado con Whitney Intl University System, en la integración de nuevas Universidades a la red, financiación de su crecimiento y capitalización de oportunidades en Educación Virtual

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Written by Jorge E. Borrero A.

Economista – Pontificia Universidad Javeriana, MBA – INALDE: Cuenta con más de 10 años de experiencia en finanzas, trabajó en los sectores financiero, industria y servicios, en compañías como Petroquímica Colombiana, Mexichem SAB CV, y Grupo Phoenix, ha liderado operaciones de deuda estructurada financiera por más de 250 MM USD en Colombia, Venezuela, México y EEUU así como proyectos de modelación financiera especializada para compañías públicas y privadas. Más recientemente ha trabajado con Whitney Intl University System, en la integración de nuevas Universidades a la red, financiación de su crecimiento y capitalización de oportunidades en Educación Virtual

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