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Como afecta la lengua que hablamos nuestra visión del mundo.

Como afecta la lengua que hablamos nuestra visión del mundo.

Por: Panos Anthanasopulos.

Publicado originalmente en World Economic Forum AGENDA.

Los bilingües obtienen todas las ventajas. Mejores perspectivas de empleo, un empujón en su capacidad cognitiva y hasta protección contra la demencia. Un estudio ahora demuestra que pueden ver el mundo de una forma diferente dependiendo de la lengua en que estén operando.

Durante los últimos 15 años se ha producido una cantidad enorme de investigación sobre la mente bilingüe. La mayoría de la evidencia apunta a las ventajas tangibles que trae el uso de más de un idioma. Pasar de un lenguaje a otro, parece ser el tipo de entrenamiento que lleva a tu cerebro a alcanzar altos niveles de flexibilidad.

Del mismo modo en que ejercitarse regularmente te trae algunos beneficios bilógicos, controlar más de un idiomas te trae beneficios cognitivos. Esta flexibilidad mental trae enormes beneficios especialmente en las fases tardías de la vida, los síntomas de envejecimiento cognitivo aparecen más tarde en personas bilingües, trastornos mentales tales como demencia o Alzheimer se retrasan por casi cinco años en personas bilingües.

Los alemanes saben hacia donde se dirigen.

En estudios que publicamos recientemente en “Psicological Science”, estudiamos sujetos bilingües que dominaban Inglés + Alemán y personas monolingües para entender como los patrones particulares en cada idioma afectaban su reacción a los experimentos.

Mostramos a los bilingües en alemán e inglés videos con movimiento, como una mujer caminando hacia un auto o un hombre que va en su bicicleta al supermercado, y después les pedimos que describieran las escenas.

Cuando le das una escena como esas a un monolingüe Alemán, se inclinará por describir la acción pero también el objetivo de la misma. Su tendencia es a decir “Una mujer camina hacia su auto” o “Un hombre pedalea hacia el supermercado”, quienes solo hablan inglés por lo general describirán esas escenas simplemente diciendo “una mujer camina” o “Un hombre pedalea”, sin mencionar el propósito de la acción.

La visión del mundo que tienen quienes hablan alemán es “holística”, tienden a ver el evento como un todo, mientras que quienes usan inglés tienden a centrarse en el evento y enfocarse solo en la acción.

Las bases lingüísticas de esta tendencia parecen radicar en la forma en que las diferentes herramientas gramaticales sitúan las acciones en el tiempo. El inglés obliga a la persona a marcar gramaticalmente los eventos que están sucediendo, mediante el uso obligatorio del morfema “ing”. El alemán no tiene este requerimiento.

Estudios con usuarios de segundas lenguas también muestran relación entre la suficiencia en el entendimiento de esas construcciones gramaticales y la frecuencia con que los individuos mencionan el objetivo de las acciones vistas.

En nuestros estudios también encontramos que estas diferencias entre idiomas, se extienden a la categorización no verbal de los eventos. Pedimos a personas monolingües en inglés y alemán que observaran videos que mostraban a personas caminando, montando bicicleta, corriendo o conduciendo. En cada juego de tres videos les pedimos a los participantes decidir si una escena con objetivo ambiguo (una mujer camina hacia un auto) guardaba mayor similitud con una que tenía la meta clara (una mujer entra a un edificio) o con una que no tenía meta (una mujer camina por un paraje).

Los sujetos que hablaban alemán juntaron las escenas de meta ambigua con las de meta definida con mayor frecuencia que quienes hablaban inglés. Esta diferencia es similar con la que encontramos en el uso del lenguaje: quienes hablan alemán tienden a enfocarse en las consecuencias de las acciones de las personas, mientras que quienes hablan inglés se enfocan principalmente en las acciones mismas.

Cambia de lenguaje, cambia de perspectivas.

Cuando se trata de bilingües, pareciera que alternaran entre estas perspectivas dependiendo del idioma en que se les asignara la tarea. Encontramos que los alemanes que hablaban inglés se enfocaban igualmente en la tarea, de la misma manera que lo haría un nativo.

Cuando bloqueamos el inglés, los bilingües actuaban como típicos alemanes, y consideraban los videos con metas ambiguas más similares a los que tenían metas claras. Una vez bloqueábamos el alemán, los bilingües actuaban como nativos en inglés y asociaban los videos con metas ambiguas con los que no tenían fines definidos.

Estos hallazgos están en línea con otros que demuestran comportamientos particulares en personas bilingües dependiendo en el idioma de operación. Los árabes israelíes tienden a asociar nombres árabes como Ahmed o Samir con palabras positivas en árabe que en hebreo por ejemplo.

Los individuos aceptan que se sienten como personas distintas cuando usan idiomas diferentes y que el expresar ciertas emociones conlleva una resonancia emocional particular dependiendo de la lengua que estén usando.

Cuando se evalúa el riesgo, los bilingües también tienden a tomar decisiones con mayor sensatez económica en un segundo idioma en contraste con su primera lengua, en ese caso la tendencia es a remover los sesgos afectivos que afectan la percepción de riesgos y beneficios. Así que el idioma que hables puede afectar la forma en que piensas.

Sobre el autor: Panos Anthanasopulos es profesor de lingüística en inglés en la Universidad de Lancaster.

 

 

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