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Impresiones sobre la Educación Artística

 

Tinta china y lápiz sobre papel canson
”La caja estúpida”

 Ser profesor en un país como Chile, en el que al igual que otros, la profesión docente es mal mirada y mal pagada, con un sistema educativo cada vez mas cuestionable… y decidir ir mas allá: especializándose en Educación Artística, área del currículo que por si sola concita cuestionamientos aparte: ¿se debe enseñar el arte?, ¿cual es realmente su valor dentro de la formación académica de una persona?

Dentro de este debate tenemos puntos a favor y en contra. Los primeros destacan los aportes al desarrollo emocional e intelectual, y en contra, aquellos que apuntan a una visión práctica y mercantilista, que ve el desarrollo y la educación de nuestros niños y niñas, solo como un instrumento para formar a  la futura mano de obra, disfrazando sus oscuros deseos con argumentos que apuntan a que la verdadera felicidad del ser humano está en recibir una educación que los lleve a profesionalizarse dentro de rubros que le permitan rápidamente escalar y obtener bienes materiales, los que bajo esta visión, son los que hacen feliz a la persona.

Podemos creer que todo es parte de una maquinaria con un fin, pero no pretendo hacer un análisis sobre conspiraciones ni tampoco un artículo científico, solo deseo expresar mi visión a través de mi lógica, al decidir dedicarme a la educación artística en un país como este.

Desarrollarse en lo académico, profesional y laboral para tener un buen estatus de vida es lícito, si, pero debemos tener cuidado de estar creando una forma de vida vacía de goce estético, de espacios para la expresión, musical, plástica, corporal.

Dejando a un lado el concepto que tenemos del arte con mayúscula y las definiciones que nos da la Academia, hablemos de la expresión que se desarrolla en nuestra especie humana desde  que el infante es siquiera capaz de dar sus pequeños pasos, fijar la vista sobre los objetos de su interés y, con el primer elemento a su disposición (una vez que es corporalmente posible) comienza a dejar impresiones de sus huellas y primeros garabatos en las paredes de la casa, ante la molestia o el agrado de sus padres. Desde ese momento es cuando la expresión se transforma en el vehículo que confirma su existencia, de que ocupa como ente viviente un lugar físico en este mundo.

Si tomamos el ejemplo del niño buscando expresarse y los trasladamos a nuestras historia como civilización, podemos ver que el arte ha estado siempre ahí. Me gusta hacer el paralelo entre la mas tierna infancia con nuestra etapa prehistórica, en la que nuestros humanos primitivos veían el mundo con asombro, plasmándolo en las paredes de sus cavernas, y aunque no se sabe a ciencia cierta cual era la intención en esto, podríamos hablar de fines mágicos también, me gusta creer que desde el primer trazo comprendieron que ocupaban un lugar en el mundo y que podían armarlo y desarmarlo a su antojo a través del dibujo.

Entonces,  ¿cómo podemos si quiera cuestionar el lugar que debe tener dentro de la formación académica de nuestros niños y niñas?

La expresión artística trabaja con la emocionalidad, la visualidad y las sensaciones, áreas importantes dentro del desarrollo de habilidades blandas, pero en el afán por relegarlas solo a ese sitial, se nos olvida la conexión que podemos generar desde las artes hacia las matemáticas, historia, lenguaje, incluso ciencias.

La misión de las artes es dotar al alumno de las habilidades para afrontar las otras áreas del currículo.

Víktor Lowenfeld apuntaba a que la expresión artística en un niño, es importante para el desarrollo de sus procesos mentales, su desarrollo perceptivo y afectivo, la progresiva toma de conciencia de sí mismo y el entorno. Howard Gardner apunta a la necesidad de comprender el desarrollo humano en toda su amplitud de saberes, sea la cultura que sea… y por último. mi autor favorito Rudolph Arnheim en su libro, Consideraciones Sobre la Educación Artística, nos habla de una ”zona de servicio del edificio educativo”, compuesto por tres elementos: la Filosofía, incorporando la Lógica, la Epistemología y la Ética; el Aprendizaje Lingüístico, necesario para comunicar el pensamiento y el Aprendizaje Visual y sus fenómenos, el cual relaciona directamente con la Educación Artística, y la organización del pensamiento.

Sin embargo, hoy vivimos en un mundo en donde los saberes se entregan de forma fragmentada, sin recordar que alguna vez los conocimientos estaban conectados como un todo.

Olvidamos el carácter integrador de la Educación Artística y el aporte que ésta realiza en otras áreas del curriculum, mas aún la posibilidad de trabajar integradas, relegando el arte, su enseñanza y ejercicio, a un espacio netamente de relleno o solo como vehículo de ”expresión de ideas y sentimientos”, atribuyéndole un fin livianamente terapéutico y ornamental.

Y, porque no buscamos solo formar artistas, podemos extrapolar los ’beneficios’ de recibir una Educación Artística a diferentes escenarios de nuestra vida, entendiéndola como parte esencial del desarrollo de toda persona, desde apreciar una puesta de sol, hasta calcular la distancia necesaria entre nuestra mano y la manilla de una puerta al intentar abrirla; desde la ropa que escojo según la ocasión, hasta el comprender cómo el arrojar basura irrumpe con la armonía del paisaje; desde sentir la libertad de expresar nuestros sentimientos y emociones a través de una pintura, hasta encontrar la belleza de las formas y colores contenidos en los fractales y diversas formas geométricas; comprender procesos políticos, históricos y hasta filosóficos analizando la historia de nuestro Arte, hasta relacionarse mejor con el cuerpo y espacio físico tridimensional, mediante la manipulación de la arcilla para realizar un volumen escultórico…

Ante un panorama tan adverso, en el que es cada vez mas difícil, como profesores de Arte encontrar un espacio en el sistema formal de educación, que es el que está compuesto por casi la totalidad de nuestros estudiantes, ¿cuál debería ser nuestra estrategia?

Como educadores debemos comprender que nuestro campo profesional va mas allá de la sala de clases.

La misión: ampliar el rango de acción. Para avanzar hay que visibilizar nuestra especialidad. Llegar con ella a la comunidad, concentrándose en padres y apoderados, y hacer patente la importancia de ésta para nuestras vidas.

Hacienda eco de estas necesidades, y las propias por supuesto, es como junto a un grupo de amigos y colegas de las artes, hace cuatro años atrás decidimos fundar la Asociación de Educadores Artísticos del Sur, radicados en la ciudad de Concepción, en el centro sur de nuestro país, nos hemos propuesto recoger estas inquietudes y generar espacios de encuentro para académicos, investigadores, artistas, y todos aquellos interesados en nuestra problemática.  Es así como a través de estas columnas también iré desmenuzando y reflexionando acerca de los cuestionamientos que afectan nuestra especialidad.

 

 

Sobre el Autor 

Profesora de Artes Plásticas, ilustradora freelance y socia fundadora y presidenta de la Asociación de Educadores Artísticos Sur (AEA). Su labor profesional se centra la enseñanza formal y no formal de las artes y en el desarrollo de actividades destinadas a la difusión de la labor de la AEA, buscando generar espacios de encuentro para los educadores interesados en la enseñanza de las artes.

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Written by Pamela González Millacura

Profesora de Artes Plásticas, ilustradora freelance y socia fundadora y presidenta de la Asociación de Educadores Artísticos Sur (AEA). Su labor profesional se centra la enseñanza formal y no formal de las artes y en el desarrollo de actividades destinadas a la difusión de la labor de la AEA, buscando generar espacios de encuentro para los educadores interesados en la enseñanza de las artes.

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